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18 FOTOGRAFIANDO EL CEMENTERIO DE POBLENOU

25-5-2016

Actualmente el cementerio de Poblenou, conocido también como Viejo o de l’Este, está integrado en la ciudad però, originariamente, se edificó fuera de las murallas al lado del mar.
El objetivo era poner punto y final a los entierros parroquiales, ya que las inhumaciones que se realizaban allí, debido a la gran densidad de población que tenía Barcelona, eran un foco de muchas epidemias. Así, en el año 1775 se inauguró el primer cementerio construído en este emplazamiento, pero que fue destruído en el año 1808 a consecuencia de la invasión francesa.

La Barcelona que surge al final de la guerra del Francés es una ciudad en plena transformación. El comercio colonial se encuentra en el máximo punto de esplandor y las manufacturas evidencian una incipiente industrialización, hecho que deriva en nuevas formas y costumbres.

El crecimiento demográfico y la escasez de suelo hacía que los cementerios parroquiales fueran cada vez más insalubres.

Finalmente, el actual cementerio de Poblenou fue bendecido el 15 de abril de 1819, por el Obispo Pau Sitjar, que promovió la construcción de acuerdo con el proyecto de estilo neoclásico del arquitecto italiano Antonio Ginesi (1789-1824).
El Obispo asumió la carga financera, por lo que la gestión administrativa quedó en poder de la iglesia y no pasó al municipio hasta la última década del siglo XIX.

Después de varias ampliaciones, hoy en día el cementerio está estructurado en un ante-cementerio con jardín y cuatro departamentos. La puerta principal está flanqueada por dos obeliscos con esculturas que simbolizan la fe y la esperanza, obras del escultor F. Pagès Serratosa, y el pórtico de la entrada está coronado por un ángel creado en el taller de los hermanos Vallmitjana, que sostiene la trompeta del juicio final.

El proyecto de Ginesi incluye el primer departamento y se organiza a partir de dos calles que se entrecruzan configurando cuatro islas donde se realizan las inhumaciones. En la intersección de las dos vías se alza el monumento dedicado a las víctimas de la fiebre amarilla que asoló Barcelona en el año 1821, y al final del eje principal encontramos la capilla.

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Foto:  José  Fernández


















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Fotos: Alex








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Fotos: Isa








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Fotos: Josep Maria









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Fotos: Carles










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FOTO: JOAN









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